martes, 2 de diciembre de 2014

SI LAS MUJERES ENTENDIERAN


Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.
Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.
Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.
Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.
Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.
Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.
La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.
Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.
Las lágrimas que no se animan a llorar.
El poder que tenemos sobre ellos.
Que ellos también pasan noches sin dormir.
Que necesitan silencio como nosotras charla.
Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.
Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.
Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.
Que piensan y razonan diferente.
Que sienten muy parecido.
Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.
Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas. Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.
Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.
Jess Browne


viernes, 28 de noviembre de 2014

Osho / El Libro De Los Secretos

Puedes transformarte totalmente mediante la ira, mediante el odio, mediante la violencia. Y no hay otra manera, porque existes en la violencia, en la ira, en laavaricia, en la pasión. Donde existes, sólo ahí, comienza el camino. No te diré que crees no-avaricia contra tu avaricia; te diré que seas avaricioso totalmente, pero con total alerta mental; que seas violento, que te enfades, pero que seas total para que sufras totalmente, para que percibas todo su veneno. Tienes que pasar por el fuego. Nadie más puede pasar por ti; no es posible ningún representante...
Cada uno tiene que llevar su propia cruz. Jesús fue crucificado; él alcanzó su objetivo. Tú no puedes alcanzarlo. Tú tendrás que pasar por esa crucifixión... Y esta es la crucifixión: que tienes violencia, que tienes avaricia, que tienes celos. ¿Qué vas a hacer con ellos? La sociedad te enseña a crear el polo contrario. Tienes avaricia, reprímela y crea una mente no avariciosa. Tienes ira, reprímela. Empuja hacia atrás la energía y sonríe. ¿Qué sucede? La ira se va acumulando dentro de ti, y te vas volviendo cada vez más irascible... Se convierte en un depósito, y contra esta ira sigues sonriendo. Esa sonrisa se vuelve falsa, porque cuando la ira está dentro, ¿cómo vas a poder sonreír? Puedes sonreír, pero entonces será una sonrisa falsa. De modo que estás dividido en dos: una sonrisa falsa y una ira real. La sonrisa falsa se vuelve tu personalidad, y la ira real sigue siendo tu alma.
En la almohada, escribe el nombre de tu enemigo, una foto de tu mujer o de tu marido sobre una almohada, y saca tu violencia. Golpea la almohada, mata la almohada, y haz todo lo que te surja. Y no tengas la sensación de que estás haciendo algo estúpido... Mira esta tontería, ve que así es como eres. Y si puedes ser real, tomarás conciencia por primera vez de la ira, de la violencia que hay escondida dentro de ti. Eres un volcán, y esto puede hacer erupción en ti en cualquier momento. Haz de tu ira un acto total en la meditación; notarás que llega de todo tu cuerpo. Si lo permites, entonces cada una de las células de tu cuerpo estará en ello; Todo tu cuerpo estará en una situación loca. Te volverás loco, pero permítelo, y no te frenes. Muévete con el río, y cuando el ciclón haya terminado, sentirás por vez primera un centro profundo dentro de ti. Sucederá una calma sutil. Cuando la ira se haya ido, no habrá arrepentimiento, porque no se lo has hecho a nadie. No habrá culpabilidad. Te habrás desahogado. Cuando se expulsa esta ira y llega el silencio, ese silencio es real, no forzado... Estás enfadado porque te estás perdiendo a ti mismo. Lo que es posible para ti no está sucediendo, y por eso estás enfadado. La muerte se está acercando, y tú sigues tan insatisfecho como siempre, y no parece haber ninguna posibilidad de que alcances la plenitud. Debido a esto, debido a que no estás realizando tus potencialidades, debido a que no has llegado a ser lo que puedes llegar a ser, estás enfadado, lleno de violencia. Y entonces sigues encontrando excusas. Arrojas tu ira a esto, a aquello. En realidad, no es una cuestión de ira, y si lo haces una cuestión de ira, tu diagnóstico será erróneo. Es una cuestión de autorealización. ¿Por qué es uno violento? ¿Por qué es uno destructivo? Porque está enfadado consigo mismo, con su mismo ser. Un buda es silencioso, no-violento, no porque lo haya practicado, sino porque ahora se ha realizado a sí mismo. Ahora la flor ha llegado a su florecimiento total, de modo que no queda nada por liberar. Está colmado. Queda un simple agradecimiento a la existencia. Ya no hay ninguna queja; nada está mal. Cuando floreces realmente, todo está bien. Cuando uno está a gusto consigo mismo, todo es bueno. No puede ser destructivo, sólo puede ser creativo.
Osho / El Libro De Los Secretos

jueves, 27 de noviembre de 2014

7 actitudes que cambiarán tu vida.

1. Recuerda siempre que No hay nada absoluto, todo cambia, todo se mueve, todo evoluciona, todo vuela, todo pasa.
2. Jamás permitas que el dolor, la tristeza, la soledad, el odio, los celos, el resentimiento, el rencor, y todo aquello que le pueda robar el brillo a tus ojos, debilite la fuerza que existe dentro de ti.
3. Cuando sientas que comienzas a enojarte o frustrarte, toma aire profundamente, varias veces. Este paso es importante para calmarte y hacer el resto de los pasos de esta lista. Solo al practicarlo ya tienes un camino avanzado.
4. Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.
5. Nunca te rindas. Aquellos que aprendiendo a andar en bicicleta se cayeron una vez y no lo intentaron más, hoy no saben andar en bicicleta. No importa cuántas veces falles, lo importante es siempre tener el valor de seguir adelante!
6. Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer y principalmente vivir. Si tan sólo decidiéramos vivir en el presente y agregar una dosis de fe en lo que venga, seríamos más felices.
7. Ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días, que no depende de las condiciones de la vida que uno tenga, sino de la actitud con la cual asumimos la vida y enfrentamos los problemas

jueves, 20 de noviembre de 2014

La leyenda del Colibrí

Los mayas, más viejos y sabios, cuentan que los dioses crearon todas las cosas de la Tierra. Y a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero, cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar los deseos y los pensamientos de un lado a otro.
Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y tallaron una flecha. Era una flecha muy chiquita. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la flechita salió volando. Ya no era una flechita, porque estaba viva.
Los dioses, habían hecho un colibrí.
Era tan frágil y tan ligero el colibrí que podía acercarse a las flores más delicadas sin mover uno solo de sus pétalos. Sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores.
Entonces los hombres trataron de atrapar al pájaro precioso para adornarse con sus plumitas.
Los dioses se enojaron y ordenaron: “si alguien lo atrapa, el colibrí morirá”.
Por eso, nunca nadie ha visto un colibrí en una jaula ni en la mano de un hombre.
Así, el misterioso y delicado pajarillo puedo hacer tranquilo su trabajo: llevar de aquí para allá los pensamientos de los hombres. Si te desean un bien, él te trae el deseo; si te desean un mal, él también te lo trae.
Si un colibrí vuela alrededor de tu cabeza, no lo toques. El tomará tu deseo y lo llevará a los otros; piensa bien y desea cosas buenas para todos. Por algo pasa el colibrí por tu camino; puede ser por bien…o puede ser por mal.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Simple Arte de Bendecir

                         
El Simple Arte de Bendecir Al despertar, bendice tu jornada, porque está ya desbordando una abundancia de bienes que tus bendiciones harán aparecer. Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma parte integrante de la trama misma del universo.

Ese bien lo único que espera es una señal tuya para poder manifestarse. Al cruzarte con la gente por la calle, el auto, en tu lugar de trabajo, bendice a todos. La paz de tu bendición será la compañera de su camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario.

Bendice a los que te encuentres, derrama tu bendición sobre su salud, su trabajo, su alegría, su relación con el creador, con ellos mismos y con los demás.

Bendice a todos en todas las formas imaginables, porque esas bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de tu propia vida. Bendice tu ciudad, tus gobernantes y a todos como los educadores, enfermeras, barrenderos, sacerdotes y prostitutas.

Cuando alguien te muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad, responde con una bendición silenciosa. Bendice totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que te han disparado.

Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado –para los demás y para los acontecimientos de la vida- haciéndolo aflorar de las fuentes mas profundas y más íntimas de tu ser.

Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea afectado por tu bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero.

Bendecir, significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento. Significa también llamar a la felicidad para que venga a él.

Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a vuestra vida exactamente lo que necesitas en el momento presente para crecer, avanzar y llenar tu vida de gozo.

Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantén en ti ese deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria silenciosa, porque de este modo serás de esas personas que son artesanos de la paz, y un día descubrirás por todas partes el rostro mismo del Creador del universo.

Y por encima de todo, no te olvides de bendecir a esa persona maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de amor, que eres tú mismo.




jueves, 13 de noviembre de 2014

NO CULPES A NADIE


Nunca te quejes de nadie, ni de nada, 
porque fundamentalmente tú has hecho 
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti 
mismo y el valor de empezar corrigiéndote. 
El triunfo del verdadero hombre surge de 
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, 
enfréntala con valor y acéptala.

De una manera u otra es el resultado de 
tus actos y prueba que tu siempre 
has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso ni 
se lo cargues a otro, acéptate ahora o 
seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es 
bueno para comenzar y que ninguno 
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente 
es tu pasado así como la causa de tu 
futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, 
de quien no acepta situaciones, 
de quien vivirá a pesar de todo, 
piensa menos en tus problemas 
y más en tu trabajo y tus problemas 
sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser 
más grande que el más grande de los obstáculos, 
mírate en el espejo de ti mismo 
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un 
títere de las circunstancias porque tú 
mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas 
y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida, 
ahora despiértate, lucha, camina, 
decídete y triunfarás en la vida; 
nunca pienses en la suerte, 
porque la suerte es: 
"el pretexto de los fracasados"…

Pablo Neruda


EXPERIENCIAS...


"Lento. Y si nos moviéramos lento. Muy lento. Mucho más lento.
Y si viviéramos cada minuto. Y si exploráramos cada segundo.
Si desglosáramos el tiempo y desgranáramos los segundos. Y si exploráramos cada milésima de segundo, cada milímetro de nuestro movimiento más pequeño entendiendo que ése es un lugar en el que nunca antes hemos estado y si así viajáramos y nos dejáramos maravillar por la inmensa sutileza de cada detalle...
Y si probáramos a respirar tan lento que sintiéramos las partículas de aire entrar y salir de todos nuestros tejidos. Y si en esa atención escucháramos, realmente, escucháramos.
Hay tantas cosas que ocurren en este exacto segundo, y tantas que pasamos por alto.
Y si nos diéramos cuenta. Y si tomáramos consciencia y no nos rindiéramos a la urgencia de dar el siguiente paso.
Tal vez, entonces, todo sería tan intenso y real como es.
Tal vez entonces, podríamos sentir con todos los sentidos.
Tal vez entonces no necesitaríamos rellenar el tiempo con ocupaciones vacías.
Tal vez, podríamos darnos cuenta del inmenso valor de cada detalle.
Tal vez, si nos moviéramos tan lento que pudiéramos sentir todo, entenderíamos que todos somos lo mismo, que todos, respiramos el mismo aire, que todos compartimos la misma tierra.
Tal vez todo sería tan palpable, tan sentido que nos daríamos cuenta de una vez que el dolor, duele de verdad y que el amor, sana. Y tal vez, entonces, dedicaríamos el tiempo a abrazar más, a besar más, a acariciar más. A escuchar, mirar, saborear y agradecer más. A compartir, reír, cantar, bailar y jugar mucho mucho más.
Tal vez, si nos permitiéramos andar por esta tierra un poco más despacio...
Gracias Cristina Aramburu!!!!